Reforma si, sanciones no
Obispos Gerald F. Kicanas y Thomas Olmsted
Nuestro turno
3 de enero del 2008
Hace más o menos dos anos, nosotros comunicamos nuestra preocupación acerca de la dimensión moral de la crisis de inmigración en Arizona.
En nuestra carta pastoral para los católicos de nuestras Diócesis, titulada "Ustedes me Acogieron" nosotros explicamos que la Iglesia Católica habla acerca de la inmigración porque esta comprometida con la protección de los derechos y la dignidad que le pertenece a todos los seres humanos desde su concepción hasta la muerte natural.
En este contexto nosotros hemos expresado nuestras preocupaciones profundas acerca de las muertes trágicas de los migrantes en el desierto, el miedo creciente que los ciudadanos y no-ciudadanos sienten en nuestro estado y la creciente retórica de odio y hostilidad que nuestro estado y nuestro país siente en contra de la inmigración.
Nosotros indicamos que esa retórica no es característica de nuestro estado ni de toda la gran población que vive en el.
Ahora nosotros estamos expresando nuestra preocupación acerca de las acciones locales y estatales recientes tales como la ley estatal que sancionan al empleador y que ha entrado en vigor, las cuales no son soluciones sino que pueden ahondar el problema aun más.
Por ejemplo, ya existen reportes de que esta ley ha tenido como consecuencia que trabajadores indocumentados están dejando a Arizona para volver a sus países de origen, o se han ido a otros Estados.
Las consecuencias económicas de este éxodo masivo potencial de trabajadores indocumentados podrían hacerle un serio daño a la economía de Arizona.
Los trabajadores indocumentados forman cerca del 12% de la fuerza laboral del estado, trabajando en construcción, agricultura y la industria de servicio.
La perdida de estos trabajadores podría ser devastadora. Un estudio reciente de la Universidad Estatal de Arizona advierte que la sola perdida del 15% de la fuerza laboral en la construcción podría costarle al estado 56,000 trabajos y 6 billones de dólares en perdida económica.
Aunque el daño económico no sea muy claro durante un tiempo, lo que si se esta sintiendo muy claro, es que la ley que sanciona y el discurso sobre otras medidas punitivas si están causando un costo humano en Arizona.
Esto es muy evidente en el miedo que sienten los trabajadores inmigrantes indocumentados - el blanco verdadero de la ley nueva.
Esto también es evidente en la alineación y el miedo que sienten muchos residentes legales y ciudadanos de origen latino dado el medio ambiente publico hostil que esta alimentado por la retórica de algunos oficiales estatales y federales.
Nosotros escuchamos el miedo y el aislamiento expresado por los miembros de nuestras comunidades parroquiales. Tienen mucho miedo de la separación de las familias. Tienen miedo de perder sus trabajos. Tienen miedo de ser objeto de comentarios llenos de odio.
Nosotros hemos expresado constantemente que no apoyamos a la inmigración ilegal, no es buena para la sociedad. Esta daña las reglas de la ley.
Nosotros estamos de acuerdo, sin embargo, con un sistema de reforma de inmigración pues la de hoy día esta tan severamente anticuada y con necesidad significante de cambio.
Nosotros creemos que la respuesta a los problemas de la inmigración ilegal, es la reforma de nuestro sistema de inmigración federal.
Al crear las visas para trabajadores de otros países para que puedan trabajar legalmente, y al legalizar a través de un proceso justo y verdadero a la fuerza laboral indocumentada de ahora, se disminuiría el problema de trabajadores indocumentados sin estado legal. Su aplicación se puede enfocar más efectivamente en los empleadores inescrupulosos quienes continúan trabajando fuera del sistema. La seguridad tan necesaria en la frontera, se podría enfocar en los traficantes de drogas y de humanos, quienes hacen tanto daño a nuestras comunidades.
Si dichas reformas fueran enfocadas en nuevas leyes federales, esto aseguraría a que Arizona pueda mantener su economía vital y su fuerza laboral.
Aun más importante, estas reformas protegerían a los inmigrantes y a sus familias de la discriminación, y de la separación de toda la comunidad.
Nosotros creemos que Arizona debería ser el estado que esta a la vanguardia al demandar del gobierno federal una solución completa, efectiva y humana a nuestra crisis de inmigración.
Nosotros creemos que nuestros legisladores estatales y locales no deberían ser quienes nos están alejándonos más de dicha solución.
Haciéndole eco a nuestra carta pastoral del 2005, nos volvemos a comprometer a trabajar con otros en nuestro estado para lograr una solución comprensiva a nivel federal para proteger los derechos y la dignidad de los inmigrantes que están con nosotros, que fortalecerá nuestras comunidades, que protegerá nuestras fronteras, y que nos convertirá en una nación mas segura, que enriqueciera nuestras comunidades de fe y que edificara en la gran herencia de los inmigrantes de los cuales Arizona se siente muy orgullosa.
Thomas J. Olmsted es el obispo de la Diócesis de Phoenix. Gerald F. Kicanas es el obispo de la Diócesis de Tucson.